Una Vez Más

Y es que lucho y lucho… Tanto como puedo para no decirte todas las cosas que quiero, para evitar ser tan impulsiva y luego quedarme arrepentida.

La verdad es que lucho tanto, para morir luego en la orilla con unas pocas palabras en los labios, un corazón latiendo a millón, un te quiero atorado en mi garganta, junto con tantas ganas de abrazarte y besarte, que superan la razón…

 

Enero 2014.

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Ayer y hoy: Conversación entre un chico y yo

Naturalmente me encontrarían con un par de audífonos puestos con muy alto volumen, vistiendo un camisón probablemente manchado de pintura, pies descalzos y sucios, despeinada, sentada en el suelo con las piernas cruzadas y aislada parcialmente de la realidad. Me encontrarían pintando, dibujando, escribiendo, arreglando mis cosas de manualidades o armando alguna. Ya no es algo de extrañarse para quienes me conocen. Si, también estudio y escribo en los cuadernos datos de las clases o de algún tema…

Ayer no más, una persona se interesa en una foto mía y entabla una conversación típica. Mientras pasa el tiempo sabe cada vez un poco más de mi. La conversación iba bien, supongo yo, ya que siguió haciéndome preguntas y dándome su opinión al respecto junto con la respuesta de alguna interrogante que le haya dicho. La cosa cambia cuando aparentemente acaba de leer mi perfil.

Chico: ¿Qué estudias?
Yo: Psicología, por ahora.

Chico: y, ¿Por qué te la pasas con un pincel en la mano si deberías estar leyendo artículos de psicología o ayudando a la gente?
Yo: Porque antes de ayudar a una persona yo debo ser estable. Además no sólo se aprende de la psicología en los libros o artículos. Claro que ayudan bastante, pero no lo es todo.

Digo tranquilamente mientras continuo tallando mi “Pequeña Campesina”. Me dejo llevar por la música y dejo la conversación de lado. Pasadas unas cuatro horas reviso el contenido acumulado del chat. Me encuentro con que el chico me escribe un montón de problemas por los que ha pasado y que desea que yo, la chica que debería estar leyendo artículos de psicología y no con un pincel en la mano, le ayude… Bien, simplemente me limito a decir como puede resolver algunos de sus dilemas, por otro lado dándole apoyo en otros, etc…

La conversación termina con que el chico me agradece, por mi lado le envío una foto de unas de mis manualidades que seguramente le gustaría. Al chico le gustan mucho las aves, sobre todo las pequeñas. Dicha manualidad es así, además de estar compuesta y decorada por conchas marinas, algunos detalles con pintura y otros adornitos improvisados.

Al chico parece gustarle enormemente. Le dije que la próxima vez que nos encontráramos se lo daría. Para mi sorpresa se emocionó mucho más por el detalle que por el apoyo que hasta hace no mucho le estaba dando. Fue tanto así que ya estaba haciendo los planes para vernos: día, lugar, hora, actividades…

Yo: ¿ya entiendes un poco mi por qué de pasar más tiempo con un pincel en la mano y no con artículos de psicología?
Chico: no, no muy bien…

Yo: El arte es algo que puedes observar, tocar, sentir, recordar con mayor claridad que las palabras. ¿Te diste cuenta que te sentiste mucho más contento cuando te dije que te daría el pajarito, que cuando estabamos conversando sobre tus problemas?
Chico: ahora que lo pienso…

Lo dejé hablando solo nuevamente y me retiré a dormir. Hoy por la mañana cuando reviso la lista de chats, me encuentro con que el chico me había dejado varios links en los que explicaban que el mejor remedio para muchos síndromes, desordenes mentales, enfermedades, recuperación de la salud y el bienestar, estabilidad mental, aprendizaje, etc., es el arte, hacer manualidades, expresarse verbalmente, física y por medio de otro instrumento es altamente recomendable en la gran mayoría de los casos, si no es en todos.

No me hizo falta nada más que decir, le deje una carita feliz justo debajo de su disculpa. Creo que entendió.

Hace rato me envió una foto de una estrella en Origami que se puso hacer. Me dijo que gastó algunas hojas, y se molestó porque no entendía varios pasos, pero que al final lo había logrado y que se sentía mucho mejor con el resultado que cuando comenzó su problemático día. Dijo finalmente:

Chico: Me ha hecho el día hacer esa estrellita…

Te Amo

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Entre muchas de las cosas increíbles que me ocurren: desde ser protegida, resguardada y alentada por un completo extraño, hasta ser acosada y detestada por personas que desconozco su nombre. Para algunas personas es entendible que yo sea muy querida, sólo por el hecho de que normalmente soy yo quien da pequeños regalos -hechos por mis propias manos- aunque solo quisiera dejarlos y huir, a veces, solo algunas, me dan ganas de quedarme, ver el rostro de la persona al recibir el obsequio. Muchos se suelen confundir por la cantidad de cosas que regalo, pero no me importa, es solo mi forma de decir “te quiero”, o demostrar que “pensé en ti”…

Entre esas cosas y otros detalles… A mi también me han regalado: sonrisas, abrazos, dulces, libros, entradas al cine, colores…

Hace unos días atrás revisando entre una resma de hojas para reciclaje -usadas sólo de un lado-, que llevo acumulando de mis propias impresiones, alguna que otra prueba del liceo se encontraba allí, también papeles de circulares. Hurgando cada hoja recorriendo su contenido, examinándola y analizándolo con el fin de ver si realmente la podía usar o debía guardarla mejor para algún uso futuro, me encuentro con un poema. Extrañada porque no recuerdo haberlo impreso, me siento con tranquilidad a leerlo, dejando lo demás por unos minutos. Realmente me pareció maravilloso, para que ponerlo en duda, el autor es Pablo Neruda y el poema es “Te Amo”. No sé de dónde pude haberlo sacado. Pero entre más y más lo pienso, lo único que pudo haber ocurrido es que alguien más lo introdujera entre uno de mis cuadernos, sin nombre, sin firma, sin algún olor peculiar que me permita identificar quién me lo entregó… Años después es que lo encuentro, tan solo por revisar esas hojas de reciclaje que pretendía usar. Lamento inmensamente por no haberme dado cuenta antes. Pero si en algún momento esa persona llega a enterarse de que lo leí, le notificó que, desde ese día -que no fue hace mucho- que leí el poema lo tengo pegado en un lugar donde puedo observarlo cada mañana y desde esta pequeña entrada en mi blog le agradezco de todo corazón el que lo haya hecho. Muchas gracias, querido Desconocido, lo digo de todo corazón. Muchas gracias…

Aquí les anexo un video del poema: Pablo Neruda – Te Amo

http://www.youtube.com/watch?v=6ARalNn0OLM

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Agresión: Venezuela

Esta entrada que les traigo el día de hoy es, inicialmente, parte de un parcial que me toco llevar a cabo. Entre las 6 preguntas posibles por seleccionar, escogí la siguiente, ya que es indicado saber dónde estamos parados en la actualidad y en esta situación por la que esta pasando el país hoy en día. Sin más que decir, le dejo mi investigación y recopilación de información.

Explique las motivaciones de la conducta agresiva y reflexione sobre lo siguiente: ¿Tenemos un instinto agresivo? ¿Por qué y para qué nos sirve?, ¿La frustración siempre produce agresión?, ¿Cómo podría explicarse el incremento de la agresividad en la población Venezolana durante la última década?

Según diferentes teorías que explican cual es la fuente que motiva a una persona a ser agresiva, muchas coinciden en que es una liberación de distintos aspectos que previamente han sido acumulados hasta llegar al hacinamiento. Por lo que se hace más que necesario una expulsión o explosión de los mismos. Freud (1920) señala que las personas buscan el placer con el fin de relajar las tensiones, por lo que la pulsión negativa permanece a la espera de alguna provocación, o bien emerge al servicio de algún otro propósito y es por ello que la agresión a los otros es un medio para reducir nuestras tensiones. Sin embargo, Cloninger (2003) menciona que para Dollard, la agresión es siempre consecuencia de una frustración, y la existencia de una frustración conduce siempre a cierta forma de agresión. Por otro lado, Martínez (1989) explica que no existe una pulsión agresiva innata o de unos estímulos específicos desencadenantes. La disposición a la conducta agresiva es el resultado de los procesos de aprendizaje. El aprendizaje se realiza a través del refuerzo directo y del modeamiento social. Aunque existen tantas teorías acerca de la posible relación que tiene cada uno de los factores anteriores sobre la conducta agresiva, en la obra de Pacheco (2012), el psicólogo Ángel Oropeza nos expone que la conducta agresiva es un fenómeno multicausal, en el cual concurren una cantidad de variables que tienen que ver desde la crianza, factores biológicos, el medio en que se mueve la persona, el tipo de socialización, hasta el haber sufrido un aprendizaje traumático. Por lo que el individuo al haber aprendido que su respuesta agresiva es válida dentro de su entorno -no necesariamente aceptable- y el de los demás, lo impulsa a cometer más respuestas de este tipo y posiblemente lo motiva a su propio medio: con el fin de sobrevivir, alcanzar un logro, respeto de otros individuos, poder, bienes materiales, venganza hacia otros por lo que le llego a ocurrir, resentimiento, reconocimiento, así como también liberar tensión acumulada en su interior.

Cuando se habla de que existe o no un impulso agresivo dentro de cada una de las personas, su función y a que puede deberse o el por qué, es posible que podamos encontrarnos con que dentro del contexto de la lucha por la supervivencia de la especie humana se encuentre la razón de ser de las conductas agresivas y su gran aportación para el desarrollo de la especie. Entrando un poco de la evolución de la cultura actual y el escaso periodo temporal que nos separa de los “hombres de las cavernas”, se puede decir que las conductas agresivas en el pasado adquirieron el sentido de protegerse a si mismos o a los miembros de su especie, con la finalidad de preservarse, también para ir adquiriendo poder sobre otros. En la actualidad se utilizan todavía estas conductas para obtener aquello que se desea y probablemente esté fuera de su alcance -o al menos por una de las vías-, y es por ello que se tiende hacer uso de ellas, además de que muchas veces, -o al menos en Venezuela- las conductas agresivas, más allá de ser castigadas, son recompensadas. Tomando en cuenta lo anteriormente expuesto, hemos de aceptar que con independencia de que la conducta agresiva puede aflorar en cualquier ser humano -ya que es más que biológico-, y que esta puede detectarse con mayor facilidad en individuos cuando ciertos estímulos son presentados y con ellos se obtengan respuestas de irritabilidad, altas respuestas emocionales, físicas o verbales, relativamente baja autoestima, suspicacia y rumiación (Garrido, 1993). Ahora, debemos comprender que también dentro de la cultura que justifica que una buena educación viene impuesta sobre las bases de la agresión, por lo que se hace mucho más complicado reaccionar y opinar dentro de este ámbito correctamente, por lo que, claramente el instinto agresivo nos ha ayudado a sobrevivir y preservar la especie, pero también se ha modificado para influir sobre el aprendizaje y la conducta de los mismos.

En la actualidad y como mencioné al principio, la agresividad es multicausal, por lo que determinar sus impulsores es relativamente sencillo, aunque muy variados y cambiantes, sin embargo, es complicado identificarlos, y en que medida cada uno es capaz de influir, es por ello que tocaré no solo la frustración, sino también otros factores que vemos y no hemos identificado dentro de nuestra sociedad ni atribuido su causalidad.

Oscar Misle, desde la obra de Pacheco (2012) comenta acerca de la represión que lleva encima la gran mayoría de los niños varones con relación a su crianza, que ellos no pueden expresarse como lo hace una mujer, llorar no les esta permitido, desconocen su propio mundo emocional, lo que les deja como único recurso de sobre-vivencia -y forma de liberación de la tensión- es utilizar la agresividad y la violencia sobre los demás, es por ello que cuando la violencia ya forma parte de la cotidianidad, es complicado identificarla, y más aún reconocerla. Por otro lado, hay personas que han sido agredidos que, al contrario, prefieren encerrarse en si mismos y prefieren caer en adicciones como forma de canalizar la frustración y el dolor. Muchas veces esta persona somatiza y se enferma, pero están los que comienzan a auto-agredirse. Ese individuo que es criado bajo esta modalidad va creciendo como un ser resentido y siente que tiene que vengarse contra alguien, por lo que comienza a buscar los pretextos mas idóneos para poder actuar contra quien llegue a considerar que actúa de manera equivocada.

Entonces, cuando hablamos de la frustración, entendemos que es cuando una necesidad no puede ser satisfecha y se desencadena una vivencia emocional desagradable y una desorganización de la conducta. Hay muchas causas que desencadenas una frustración, entre ellas se tienen las deficiencias del propio individuo (orgánicas, psíquicas o ambientales), los obstáculos físicos, decepción, demora, interrupción, represión, nivel de estrés, hacinamientos y conflictos (Calcedo, Molina y Arango, 1994).

La Energía agresiva no necesariamente explota de forma directa contra su fuente, al contrario, se aprende a inhibir la venganza directa, especialmente cuando puede provocar una sensación de desapruebo, rechazo o de castigo, en lugar de ello, se procede a desplazar hostilidades hacia objetos más seguros y válidos desde el punto de vista social (Myers, 2000). Las pruebas que se han realizado con la finalidad de comprobar la relación que tiene la frustración con las conductas agresivas han arrojado resultados mezclados; en oportunidades la frustración aumenta el sentido hostil, sin embargo, en otras ocasiones no lo hace. La agresión se procedió a evaluar y se teorizó que la frustración produce enojo, y este surge cuando alguien actúa de cierta forma que nos frustra y dicho individuo pudo haber elegido actuar de otra manera (Myers, 2000).

Ahora, cuando se evalúa el incremento que ha sufrido Venezuela en relación a la violencia y la agresividad presento tres factores que definitivamente son realmente predominantes en la situación actual. Con la participación de Ángel Oropeza cuando nos explica que este importante fenómeno multicausal, determina que las cifras de homicidios y las tasas de criminalidad, a nivel general, están correlacionadas positivamente con la tensión política. Si se retrocede un poco en el tiempo, se pueden tranquilamente apreciar la presencia de picos de violencia, esto suele ocurrir en momento de tensión política. A lo largo de la historia venezolana, estos picos han sido determinantes, sin embargo, desde 1999, cuando el difunto ex-presidente Hugo Chávez asume el poder del país, la tasa de violencia pegó otro gran brinco y desde entonces ha ido en ascenso, sin presentarse alguna disminución realmente representativa. Este aumento de la violencia y la agresividad tiene que ver mucho con la duda que surge entre la gente y la autoridad, por lo que se presenta un tipo de relajamiento de las normas, y es allí donde comienzan a ser cuestionadas. Esto a su vez impregna a toda la sociedad, quienes se encuentran en una sociedad polarizada, en la que se tiende a ser menos cohesionada, menos sólida, y como consecuencia, se comienzan a presentar una mayor nivel de inestabilidad social. Lo cual produce un incremento en la violencia generalizada, en la criminalidad, en la inseguridad, ruptura de la confianza y convivencia mínima necesarias para el adecuado funcionamiento social. Sin embargo, lo previo no puede llegar a ser lo peor, sino, cuando las situaciones se van aceptando como normales, mientras que realmente debería ser catalogado como tragedias patológicas, y se adormece progresivamente la capacidad de respuesta y de organización, para evitar la ocurrencia de las mismas (Pacheco, 2012).

Ahora bien, Oropeza continua desde su punto de vista explicando más acerca de la conducta que lleva a las personas a la violencia -agresividad-. Él menciona que así como Skinner determina que toda conducta que se refuerza se mantiene, mientras que la que no es reforzada se extingue, las sociedades tienen su propio sistema de castigo-recompensa, debido a que no se puede dejar a consideración de las personas un juego aleatorio de bondad. Para evitar la ocurrencia de que una persona decida tomar la justicia con su propia mano, se creó e implementó un sistema de premios y castigos, el cual el Estado se encarga de reprender o halagar a la persona por sus acciones. Con la finalidad de que la gente incurra en la violencia individual, ya que esto daría origen a la anarquía y el caos. Ahora bien, cuando es el Estado quien no cumple con sus funciones, la sociedad comienza a darse cuenta de que es más fácil y remunerado cometer un delito, no solo porque no será castigado, sino que al agresor le permitirá tener un reforzamiento inmediato de lo que quiere. Ya que se confía de que el castigo no llegará, y en caso contrario, lo hará demasiado tarde. Esto explica muy bien la presente delincuencia juvenil, conjunto de individuos que van por la necesidad de respeto y reconocimiento más que por cosas materiales. Cuando se identifica que la sociedad venezolana se mueve en estos niveles, no se puede detener tan fácilmente la delincuencia porque estás luchando contra la posibilidad de obtener beneficios inmediatos, versus la posibilidad de ser castigados -probablemente demasiado tarde-. (Pacheco, 2012).

Otros elementos que determina Oropezo como factores explosivos de la conducta agresiva está: el mínimo control por parte de las familias, la acelerada y desorganizada urbanización. La presencia de mayores aspiraciones sociales al lado de una menor capacidad y oportunidad para satisfacerlas, el desempleo y sub-empleo, la cultura del machismo, el aumento del mercado de drogas, el consumo elevado de alcohol, la deserción escolar, el aumento de las armas de fuego dentro de la población, la incapacidad para expresar verbalmente los sentimientos, la influencia del discurso político de polarización y división, la segregación, el hacinamiento y sobre todo la impunidad y poca eficiencia de las instituciones, por mencionar las más relevantes (Pacheco, 2012).

Unido a todo esto se encuentra la participación de Michaelle Ascencio. Esta licenciada en letras expone que la explosión de la gente puede llegar a ser espontánea, con el fin de obtener respuestas y garantía de que los responsables sean debidamente juzgados. Ante la divergencia lo mínimo que se necesita es saber que es lo qué pasó. La situación se ve agravada cuando se presenta un ocultamiento de la realidad de los hechos, a la opinión pública. Durante ese tiempo que la información permanece oculta la imaginación toma partido, ya que urge un relato de los hechos. Cuando la incertidumbre supera los límites tolerantes por la sociedad y el individuo, ahí es donde se presenta el caos. Previo al crimen hay una descomposición social, porque cuando se observa el deterioro de asuntos fundamentales como la seguridad, y se insiste en decir que suceden hechos preocupantes que tienen que ver con ese mismo aspecto, significa que el pueblo ha comenzado a perder la confianza en las instituciones, en la autoridad. Porque si tu crees que estos funcionan, te sientes protegido, resguardado. Si esto no ocurre en cuando ya comienza a fracturarse la sociedad, al igual que el compromiso con la misma (Pacheco, 2012).

La justicia detendría el caos, así como la impunidad lo fomenta. En esta sociedad donde la impunidad se encuentra a la orden del día, el caos y el desorden se está generando continuamente. Esto produce en cada individuo y en la sociedad, un sentimiento de incertidumbre muy difícil de sobrellevar. Aquí es donde la gente se enferma, se pone agresiva, adicta a sustancias, se alcoholiza. Ya que no existe la certeza de que es lo que la sociedad debe tener para funcionar adecuadamente. Estas certezas dependen de las instituciones, no del individuo, porque se tiene que creer que el policía es policía y cumple con su deber, no con que el policía es un ladrón y otro agresor, sino entras en crisis. Eso es lo que ocurre aquí. Afirma Ascencio que existe una transgresión de los límites en todo. Cada persona tiene su rol social y debe cumplirlos, pero en este caso están desdibujados, y aparenta ser que todo se permite (Pacheco, 2012).

Una vez que las instituciones vuelven a la regularidad de sus funciones, y que la sociedad vuelve a creer que estas son para todos, que no hay discriminación por el poder, o por el dinero, se restablece la certeza, y retoma la seguridad. El peligro es mantener durante muchos años un pueblo oscilando. Esto conlleva a que se acabe, disminuya y diluya la esperanza (Pacheco, 2012).

Para finalizar, Oscar Misle considera que si las instituciones no van a actuar, o que puede haber retaliación de las partes denunciadas, las personas se sienten desprotegidas, piensan que si dan el paso que significa señalar a alguien que maltrata, agrede, abusa del otro, la parte denunciada puede tomar decisiones en su contra. La ley existe pero se aplica de forma arbitraria o discrecional; esa es la realidad que se tiene en el país. La autoridad aplica las leyes según la situación que estemos viviendo, y de acuerdo con los criterios que tenga, a las relaciones de poder, en las condiciones en que la autoridad se mueve. Es entonces cuando, se es severo o no en la aplicación de la ley, muy laxo, muy flexible, o incluso no se aplica. Este es el comportamiento observable. Así mismo también se tiene un sistema de protección con instancias que la gente no sabe de su existencia -aunque se encuentren en la ley-, pero no son aplicables debido a que es desconocida, hasta para los funcionarios. Entonces, ocurre que los organismos no están cumpliendo los roles que les corresponden. Pero eso no es todo, sino que la violencia y la agresividad se presenta en un entorno que no actúa, porque nos encontramos en un país que ve la violencia como algo natural, cotidiano y hasta banal. Ella se encuentra muy arraigada a la cultura, a la crianza, a la religiones. Cada cosa tiene su sistema de castigo y de recompensa. Si hoy en día hay una anarquía y se perdió el respeto, puede deberse a que había represión. Por ello, tienen que pasar cosas fuertes, dramáticas, dolorosas, para poder percatarnos que en una comunidad donde no pasaba nada, pasaba de todo. Pasa de todo porque se ha permitido que suceda. Porque también la gente está frustrada, asustada, se mata gente, se es agresivo, se tienen explosiones y no pasaba nada. Hasta ahora. De esta forma termina Misle (Pacheco, 2012).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Calcedo A., Molina V., Arango C. (1994). Ciudadanos y tratamiento del paciente violento. (pp. 245-261) Madrid: Ediciones pirámide.

 Cloninger, S. (2003). Teorías de la personalidad. California: Pearson.

Freud, S. (1920). Obras completas. Más allá del principio del placer. (Vol. 18 pp. 56) Amorrortu. Reimpresión 1995.

Garrido, V. (1993). Psicópata: Perfil psicológico y reeducación del delincuente más peligros.Valencia: Tirant lo blanch.

Martínez, G. (1989) Las teorías del comportamiento y la agresión humana. Madrid: Revista loteria.

 Myers, D. (2000). Psicología social. (4ta ed.) Madrid: McGraw hill

 Pacheco, I. (2012) El grito ignorado. (3ra ed.) Venezuela: Editorial arte.