Alonso Blanco

El presente cuento fue escrito utilizando como disparador la Sonata Moonlight de Beethoven como parte de una actividad para el Taller de Creatividad Narrativa.

https://www.youtube.com/watch?v=4Tr0otuiQuU  Beethoven-Moonlight Sonata


Alonso Blanco y su perro Filipo, un cacri, eran dos grandes amigos desde hace 10 años cuando Alonso lo rescató de la calle. El hombre, preocupado, le contaba a su fiel acompañante a la orilla de la acera, mirando aquella luna robusta y resplandeciente, con sus escasos diamantes luminosos, siendo regocijados con el cantar de los grillos y las chicharras, sobree todo el esfuerzo que había y continuaba haciendo para poder llevar comida a la casa para ellos dos, para su enferma madre, para su hermanita de 15 años, para su alcohólico padre y para la hija a la que le daba manutención.

Cada vez le era más complicado, cada vez le era más cuesta arriba hacer lo que sus superiores le ordenaban. Muchas de esas cosas eran con la condición que pudiese seguir manteniendo a su núcleo familiar, los medicamentos oncológicos, algunos litros de licor diario, las necesidades sociales de toda adolescente, además de los pañales y la leche de Johan y algún que otro capricho de su expareja.

Filipo admiraba la luna y a su dueño con intermitencia, como pensante y abstraído, como analizando todo lo que su dueño le contaba. Pero no entendía su preocupación, “cosas de humanos”, pensó aquel canino. Luego de una charla larga y extendida entre ambos, en los que se intercambiaban caricias, lambidos, besos o momentos de distancia con los que Filipo respondía con algún quejido o una mirada comprensiva hacia su dueño. Alonso agarró sus herramientas de trabajo, se puso una máscara que a Filipo le resultaba graciosa y extraña, se colocó su chaleco antibalas seguido de su uniforme.

Alonso se despidió como cada noche de su amado animal, con una caricia en la cabeza, un beso en el hocico y la frase rutinaria: “por si acaso mañana no te vuelvo a ver, te quiero Filipo. Cuida de todos”. Se despidió junto con el último cantar de los insectos, con la luna en su punto más alto, con el corazón en la mano, porque sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien, pero aspiraba, algún día, obtener el perdón de Dios.

Alonso Blanco, un joven militar que reprimía a su Pueblo por órdenes de superiores.

…Ellos también son seres humanos, y venezolanos, aunque no hagan lo correcto…

militares

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