Fotografía

Tal como la publicación anterior, esta fue parte de la tercera actividad realizada en el Taller de Creatividad Narrativa. El disparador es la misma foto, y de ella había que escribir lo que viniese a la cabeza. Nuevamente, con plena libertad creativa. Este nuevo cuento es el segundo escrito.

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Visitando un museo de mi ciudad que no conocía me encontré con una imagen reveladora. Ella embargaba mi corazón y acumulaba las lágrimas en la pendiente de mis ojos. Nada pudo ponerme peor, porque la fotografía que resaltaba con sus tonos oscuros y áreas abiertas de luz, no era más que el recuerdo extraído de uno de mis mayores amores, que al mismo tiempo era el más tóxico y dañino, pero no por ello menos doloroso.

-Mei, te extraño.-Tres palabras que lograron salir ilesas del caos en mi mente. Cada uno de los instantes con ella venían a mi como ráfagas luminosas…-Mei.

Quería llorar, es más, ya estaba llorando mientras seguía de pie ante una pared adornada con sólo ese cuadro. El resto de la exposición se desvanecía a mi alrededor, y una oscuridad inminente se apoderaba de todo rastro de iluminación.

Desperté, luego de algún tiempo. Me encontraba en la sala de mi apartamento, en mi mueble. Extrañada busqué mis pertenencias y revisé la ropa que cargaba, era idéntica a la de mi sueño. “Ya va, ¿eso fue realmente un sueño?”, pensé. Pero andas sumida en mis pensamientos no percaté la presencia de una persona sentada en el mueble de atrás, junto a la librería.

-Dalia, despertaste.-Dijo ese alguien tras de mi.

Entre sorprendida e impactada por varios motivos que abordaron abruptamente mi mente, no logré responderle. Mi reacción sólo alcanzó a lanzarme al otro lado de la sala y voltear hacia la procedencia de dicha voz.

-Debes estar muy asustada. Soy Jacke Bennet, dueño de la exposición que se presentó en el Museo Fuente de la Inspiración.- su voz apaciguaba mis alterador nervios. La forma en la que me comunicaba lo ocurrido me llevaba poco a poco a un estado de tranquilidad con picos de angustia.

Lo dejé hablando solo por un rato, mientras organizaba mentalmente lo que había ocurrido, junto con mis recuerdos. Él comentó el momento en el que me encontró desvanecida en el suelo, frente a un cuadro. En ese momento recordé fragmentos aislados del mismo, pero ya lo sentía diferente. Antes me resultaba impactante, ahora lo recordaba algo más triste. Sin dejarlo continuar comencé a interrogarlo con ímpetu.

-¿Cómo se llama esa obra?

-¿Te refieres a esa frente a la que te encontré? -afirme con la cabeza.- “Muerte de una Pasión”, la titulé.

-¿De dónde la obtuviste? -Lo interrumpía antes de culminar sus respuestas para seguir inmediatamente con otra pregunta, tenía que calmarme… Mientras, él se lo pensó un poco con la reciente interrogante, suspiró pesadamente antes de continuar, como si tuviera temor a algo.

-Me fue enviada hace seis años para que fuese expuesta sólo por un día en una fecha determinada. Luego tendría que enviarla a esta dirección. -Esperó unos segundos por mi respuesta, pero al ver que no decía nada al respecto, prosiguió. -Debo admitir que eso me pareció muy extraño, pero accedí. Junto a eso venían unas instrucciones bastante claras, sobre identificar a una persona el día de la exposición de esa obra. Y aquí estás… -sonrió apenas de medio lado.

-¿Sabes quiénes son esas mujeres? -pregunté con la mayor tranquilidad que me pudiese permitir.

-No. La entrega fue anónima, sin título, ni fecha.

Guardamos silencio otro rato, ya que ambos sabíamos que el otro poseía información referente a aquella fotografía. Todas las barreras creadas con la intención de protegerme, se estaban derrumbando en mi interior ante aquel hombre. Una voz ronca resonaba en mi cabeza y se anidaba en mi corazón, ella provenía de unos lejanos recuerdos, pero acalló su llamado cuando por fin Jacke interrumpió el silencio entre ambos.

-Tú la conoces, ¿cierto?-ante aquella suposición busqué protección abrazándome. Sólo llegué a asentir con mucho temor de lo que pudiese pasar.- ¿Quién es ella?, la otra, intuyo que eres tú. Tienen ese lunar de la nuca en el mismo sitio. -Me recordó señalándose el lugar preciso en su nuca.

-Esa es Mei. Y en efecto, esa otra soy yo, pero hace seis años atrás.-Mi voz comenzó a quebrajarse antes de terminar de decir la primera frase- Esa es Mei -Repetí.

Mis lágrimas se escurrieron de nuevo por mis mejillas, deslizándose por mis dedos deseosos de detener su paso hasta la alfombra. Jacke buscó consolarme acercándose y diciendo algunas palabras de consuelo, pero de inmediato lo rechacé y di unos pasos hacía atrás hasta chocar contra la pared.

-¿Quién fue Mei para ti?, ¿qué les ocurrió? -Como último recurso, buscó distraerme de mi llanto para poder volver a la realidad y apaciguar su curiosidad. Sin embargo, no le respondí hasta que recobré la cordura y la calma.

-Mejor nos sentamos. -Le dije invitándolo a que retomara su lugar en el mueble junto a la estantería de libros, mientras me dirigía al mueble que acunó mi descanso previamente- Te contaré una historia real, repleta de amor, pasión, ternura, traición, ruptura y el fallecimiento prematuro de una de las partes…

… Continuará…

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